Creo que con estas nuevas generaciones esto no pasa, pero con mi generación y la de mis padres fue así. Cuando éramos niños y nos golpeábamos con un mueble o nos apretábamos los dedos en un cajón, nuestros padres se acercaban, y con la mejor intención del mundo, se dirigían al objeto (mueble, puerta, cajón etc) y decían “tonto” y “malo” mientras le daban golpes en señal de castigo a este malvado objeto que tenía toda la culpa. Fue así como no nos enseñaron a hacernos responsables de nuestros errores, y de paso, cortaron la capacidad de aprender de ellos para no volver a repetirlos. El culpable era otro, por lo tanto, más valía que la próxima vez que cerrara ese cajón con los dedos dentro de él, este objeto estúpido y malo no volviera a causarnos dolor.
Hoy en día podemos escuchar constantemente a las personas culpar al gobierno, a la economía, el tipo de cambio, a los padres, el jefe, la empresa, la pareja, el clima, nuestros genes, la forma de pensar, el tráfico, el precio de la bencina, la delincuencia, la historia, los países vecinos, la corrupción, las nuevas generaciones, etc. etc. etc. de no conseguir “eso” que nos ayudará alcanzar la felicidad. Sin entender que la felicidad no es algo que se alcance, es un estado y nosotros somos los únicos responsables de cambiar nuestro mundo y de habitar en él. Si nos quedamos esperando a que lo externo se arregle para que podamos ser felices lo más probable es que eso nunca pase o que con el tiempo encontremos otro culpable y otro motivo para no ser feliz, en cambio, si tomamos conciencia de que todo depende de nosotros, entonces impulsaremos nuestro mundo a las que deseamos.
Tomemos la vida en nuestras manos. Es importante que nos hagamos responsable de nuestros errores y de lo que nos toca cambiar para que todo resulte a nuestro favor, aprendamos de nuestras equivocaciones para que esto no se repita en lugar de sentarnos a culpar al otro. Así no aprendemos, así no avanzamos en la vida, así no se vive en felicidad.
Somos energía y debemos entender qué es lo que nos estanca y qué es lo que nos permite avanzar para poder hacernos cargo de ese avance.
Cambien su actitud, reinvéntense, salgan de su zona de confort, elévense junto con sus sueños, luchen por lo que para ustedes vale la pena. No se detengan a buscar culpables para justificar una vida vacía, aburrida, mediocre, infeliz y pobre.
